Por Richard “Nino” Ausán
Marzo se presenta como un mes de celebraciones líquidas: desde la tradición centenaria del whiskey irlandés hasta el resurgimiento contemporáneo del vermut, una bebida que vuelve a conquistar barras y mesas del Río de la Plata. Historia, identidad y nuevas tendencias se entrelazan en un recorrido que invita a beber con conocimiento y placer.
Irlanda en la copa: tradición, historia y renacimiento
El 3 de marzo se conmemora el Día Internacional del Whiskey Irlandés, una fecha relativamente reciente creada en 2008 por Stuart McNamara. La elección no es casual: el “3/3” simboliza la triple destilación, sello distintivo de este estilo, y busca difundir la cultura del Irish whiskey a nivel global.
Pocos días después, el 17 de marzo, el mundo se tiñe de verde para celebrar el St. Patrick’s Day, festividad que recuerda al santo patrono de Irlanda. Desfiles, música y celebraciones multitudinarias se replican en distintas ciudades, mientras los pubs irlandeses —dentro y fuera de la isla— se llenan de entusiasmo, tréboles y brindis.
“El whiskey irlandés no es solo una bebida: es parte viva de la identidad cultural de Irlanda”.
Aunque el origen del whisky se disputa entre Irlanda y Escocia, lo cierto es que durante siglos el destilado irlandés dominó la escena internacional. Sin embargo, decisiones industriales poco acertadas y cambios en el mercado global relegaron su protagonismo frente al whisky escocés. Hoy, ese escenario ha cambiado.
El whiskey irlandés atraviesa un notable renacimiento, impulsado por nuevas destilerías y una creciente demanda mundial que revaloriza su estilo.
De la suavidad clásica a la innovación contemporánea
Tradicionalmente, el whiskey irlandés se caracterizó por su perfil suave y delicado: triple destilación, uso de cebada sin maltear y escasa presencia de turba. Sin embargo, en los últimos años, productores y maestros destiladores han ampliado el espectro.
- Nuevas expresiones incorporan:
- Maltas puras y Single Grain
- Mayor uso de turba
- Diversidad de barricas y acabados
- Perfiles más intensos y complejos
Este cambio ha permitido redefinir la categoría sin perder su esencia.
Teeling: el espíritu moderno de Dublín
En el corazón del histórico barrio Liberties, en Dublín, la destilería Teeling marcó un hito al convertirse en la primera nueva destilería de la ciudad en más de 125 años, tras su apertura en 2015.
Su filosofía combina tradición, innovación y sustentabilidad, dando lugar a whiskeys con mayor carácter y profundidad.
Recomendaciones destacadas
Silkie: el carácter del norte irlandés
Desde el condado de Donegal emergen los whiskeys Silkie, que combinan tradición y personalidad en distintas expresiones.
Vermut: el regreso del aperitivo con identidad
Más allá del whiskey, marzo también celebra al vermut. Cada 21 de marzo se conmemora su día internacional, destacando una bebida que ha resurgido con fuerza, especialmente en el Río de la Plata.
Su historia se remonta a tiempos antiguos, cuando vinos eran aromatizados con hierbas y especias. Desde Hipócrates hasta los avances científicos de Louis Pasteur, su evolución ha sido constante sin perder su esencia.
El término “vermut” deriva del alemán Wermut (ajenjo), ingrediente clave que define su carácter. Según la normativa europea, debe contener al menos un 75% de vino y presentar una graduación de entre 14,5% y 22%.
“El vermut es equilibrio: el amargor del ajenjo, la dulzura del vino y la complejidad botánica en perfecta armonía”.
Hoy conviven distintos estilos —rosso, bianco, seco y rosado— que mantienen viva la tradición del aperitivo.
Vermuts recomendados del mundo.
Manhattan: un clásico eterno de la coctelería
Sofisticado, equilibrado y atemporal, el Manhattan es uno de los grandes íconos de la coctelería clásica. Su perfecta armonía entre whiskey y vermut lo convierte en un imprescindible que atraviesa generaciones sin perder vigencia.
“Un cóctel que demuestra que la elegancia, en la barra, nunca pasa de moda”.
Ingredientes
- 30 ml de vermut Casals Vermouth
- 50 ml de whiskey Bourbon
- 1 dash de amargo de Angostura
- Piel de naranja (twist)
- 1 cereza al marrasquino
Elaboración
- Enfriar previamente un vaso mezclador y descartar el exceso de agua.
- Incorporar el vermut, el whiskey y el amargo de Angostura.
- Mezclar suavemente hasta lograr una correcta integración y temperatura.
- Colar sobre una copa tipo coupette previamente enfriada.
- Expresar los aceites esenciales de la piel de naranja sobre la superficie del cóctel y descartar.
- Finalizar con una cereza al marrasquino como guarnición.
Perfil
De carácter elegante y estructura equilibrada, el Manhattan combina la profundidad del whiskey con la complejidad aromática del vermut y el sutil amargor de los bitters. El resultado es un cóctel refinado, de final persistente y seductor.
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