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Por Richard “Nino” Ausán

Entre historia, tradición y cultura, el whisky se posiciona como uno de los destilados más nobles del mundo. Mayo nos invita a celebrarlo, entenderlo y, sobre todo, disfrutarlo en todas sus formas.

El placer de celebrar

Hay muchas fechas importantes en la historia del whisky, pero para disfrutar de este maravilloso destilado no es necesario tener un día o un mes específico. Quienes aman esta noble bebida la disfrutan durante todo el año, en diferentes ocasiones y muchas veces sin ningún pretexto. Sin embargo, siempre es un buen motivo tener un día —y un mes— para celebrarla.

El Día Mundial del Whisky fue fundado en 2012 por Blair Bowman, mientras estudiaba en la Universidad de Aberdeen, y se celebra cada año el tercer sábado de mayo.

El espíritu del festejo es simple: disfrutar el whisky, solo o acompañado, y promover su conocimiento en todo el mundo.

Una bebida global con identidad local

Aunque muchos asocian el whisky a Escocia o Irlanda, hoy se produce y consume en numerosos países. Es una bebida versátil, con estilos diversos, influenciados por factores culturales, geográficos y tradiciones.

En Uruguay, su presencia es innegable. Forma parte de nuestros rituales más conocidos: acompaña al asador junto a la parrilla, es protagonista en ágapes empresariales, está presente en bodas y se disfruta en bares, restaurantes y discotecas.

La relación de los uruguayos con el whisky es tan fuerte que durante años fuimos de los principales consumidores per cápita del mundo.

Origen e historia: el “agua de vida”

Siempre digo que el whisky es una cerveza que da un paso más: el de la destilación.

En sus comienzos, se elaboraba en los hogares, muchas veces de forma ilegal, donde la tarea de la mujer era fundamental. No se sabe con certeza quién fue el pionero, pero Irlanda y Escocia disputan su origen bajo el nombre de aqua vitae —“agua de vida”—, un destilado fuerte, sin añejamiento y de uso principalmente medicinal.

Hoy, algunas destilerías comercializan su New Make, ese destilado inicial que no ha pasado por barrica.

Un hito clave fue la Immature Spirits Act de 1915, que estableció un período mínimo de maduración de dos años para el whisky escocés, extendido a tres años en 1916, requisito vigente hasta hoy.

Cómo nace el whisky

El whisky de malta tradicional se elabora a partir de cebada germinada, muchas veces secada con turba, un material orgánico que aporta características notas ahumadas.

El proceso incluye:

  • Maceración para obtener un mosto azucarado

  • Fermentación mediante levaduras

  • Obtención de un líquido similar a una cerveza

  • Destilación en alambiques tipo pot still

  • Separación en cabezas, corazón y colas

El corazón del destilado —el New Make— será el que, tras su paso por barrica durante al menos tres años en Escocia e Irlanda, se transforme en whisky.

Factores que definen su carácter

Son múltiples los elementos que determinan el perfil de un whisky:

  • País de origen y normativa

  • Tipo de cereal y levaduras

  • Tipo de alambique y cortes de destilación

  • Tipo de barrica, origen y contenido previo

  • Mezcla

  • Tiempo de añejamiento

Incluso un Single Malt es el resultado de la mezcla de distintas barricas de una misma destilería. Además, aunque el mínimo legal suele ser 40% de alcohol, muchos whiskies se embotellan con graduaciones mayores.

Países productores

A estos se suman muchos otros países que producen whisky con identidad propia.

Estilos de Scotch Whisky (replicado por otro países productores)

El carácter de la turba

Los whiskies peated se elaboran con maltas secadas con turba, lo que les otorga notas ahumadas, medicinales, iodadas, de carne asada y madera tostada, entre otras.

Muchos de los más reconocidos provienen de la isla de Islay.

Un estilo intenso, amado por muchos y rechazado por otros.

Lo que dice la etiqueta

En el caso del Scotch, siempre se utilizan barricas de roble.

Cómo disfrutarlo

Este es un tema debatido, pero la clave es clara:

Nadie debe decirnos cómo disfrutar nuestra bebida.

Puede beberse solo, con hielo, con agua o en cócteles. Si se agrega agua o hielo, es importante que sean de buena calidad para no alterar el perfil del whisky.

La cristalería también juega un rol importante: copas de degustación para un análisis más técnico, vasos tipo old fashioned para consumo más relajado o highball para combinados.

Dónde disfrutar whisky en Montevideo

Existen diversos lugares con buenas propuestas, aunque pocos combinan variedad, conocimiento y servicio adecuado.

Recomendados:

  • Bar Tabaré: excelente carta, cristalería adecuada y servicio cuidado (J. Luis Zorrilla de San Martín 154).

  • Charo: amplia oferta en barra y cócteles como el Penicillin (Rambla República de México 6363).

  • Hyatt Montevideo: espacio elegante con selección internacional (Rambla República del Perú 1479).

  • Baker’s: coctelería de autor y clásicos bien ejecutados (Pablo de María 1198).

  • Quinquela: diversas etiquetas para degustar en un lugar muy elegante (Rambla 25 de Agosto de 1825 número 296).

Un brindis final

Mayo es una invitación a redescubrir el whisky.

El “oro líquido” se disfruta como cada uno elija, pero siempre con el mismo espíritu: celebrar.

Slàinte Mhath!!! (pronunciación “Slanj-a-va”)

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